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martes, 14 de abril de 2009

EL CONSEJERO REAL



Llevo una semana de consejo en consejo y sinceramente créanme cuando les digo que se me da fatal, pero el móvil no ha parado de sonar. ¡Pena de 902! En estos días santones en los que se dan vacaciones “videntiles”, yo he tenido que suplir sus ausencias. Y cuán sacerdote, hice de mi celular un confesionario y me dispuse a escuchar las confesiones menos sacramentales.
Debe ser la falta de churrascos y similares. Algún cristiano que se tomó el ayuno al pie de la letra y sus pobres “parteneres” han sufrido tanta devoción en sus propias carnes, o mejor dicho, en la falta de ella. Así que en periodo de cuaresma me ha tocado hacer de socio redentor y afrontar mis santos oficios en lo que amistad se refiere.
Es curioso. Quizá tenga que echarle la culpa al gobierno, a éste o al otro, da igual con tal de que sea bajo responsabilidad política, pero mis grandes relaciones de pareja están viniéndose abajo por culpa de la moda de los minipisos. Si Señor Zapatero, si, usted es el cabeza de turco que tendré que guillotinar para que mis amistades duplas (y entiéndanse con esta expresión todo amigo que siendo originariamente dos entes independientes (hombre/mujer, mujer/mujer, hombre/hombre) han acabado convirtiéndose en un solo ser, no sin problemas de adaptación) vuelvan a respirar aire fresco.
Si, caballero de las cejas extrañas y los ojos saltones, necesito a la persona responsable del Ministerio de Vivienda para que le explique a mi gente que el “necesito mi espacio” no es directamente proporcional a los metros cuadrados de la vivienda conyugal y que el irse con las maletas a otra parte no va a darles la dosis de oxígeno que les hace falta.

Y si no la próxima vez que no llamen a una soltera para dar consejo en relaciones de pareja,
¡qué, no sabe coño!

Si es que…

lunes, 8 de septiembre de 2008

EL BUZÓN DEL SOLTERO...


¿Estamos solos en la galaxia? o ¿vivimos solo en nuestra galaxia particular?
Yo diría más bien lo segundo.
Estos días lo he podido comprobar.
Te propongo un juego. Acércate a un edificio recién construido en el que habiten hipotecariamente jóvenes de los famosos y horteramente definidos en los noventa como JASP. Es decir, treintañeros mileuristas, con muchos vicios y poco dinero en los bolsillos (por no mencionar sus extractos bancarios). Entra a hurtadillas en su portal y espía cada uno de los buzones del inmueble.
¿Cuántos buzones superan las dos líneas de propiedad? ¿uno?¿tal vez dos?
Ayer espié la casa de mi hermana y le dediqué una lectura buzonil: Manolo, Pepa, Esther, Jacobo...¡ah si! y una pobre familia de cuatro que maldecirá el día que tuvieron que elegir su dulce y placentero hogar. Una tradicional y extraña familia con solitarios hijos balanceándose en el parque infantil de uso exclusivo.
Es curioso. No sé si los "jaspeantes" vecinos de mi hermana aún no han ido o están de vuelta de sí mismos pero lo que está claro es que cada vez es menos complicado elegir un lado en la cama.

Yo, por cierto, duermo en el centro.


jueves, 4 de septiembre de 2008

MANZANAS TRAIGO...


Hoy planté un manzano.

No sé. La idea de que sea un árbol autosuficiente me tranquiliza. Sobretodo por el hecho de que no tengo ni la más remota idea de cuidar nada ni a nadie que no sea a mi misma.
¿Conseguirá sobrevivir por encima de mi?
Supongo que sí y si no se lo impiden, emergerán fuertes raíces de ese arbusto que se amarrarán al húmedo y resvaladizo suelo. Y así ha de ser. ¿cómo si no nos movemos los humanos por estos lares? Cual manzano. Nos anclamos como podemos, con los pies, los brazos o con los dientes o con todo a la vez encadenándonos a esa idea de vida que nos hemos regalado para que no nos empujen hacia uno u otro lugar. Y cómo bien dice la canción "duodinamiquera", hemos de resistir a cuantos vientos, huracanes y tornados se dignen a aparecer para voltear nuestros lacios o enredados cabellos. Pero con la razón de la sin razón. De la ignorancia del saber. Evitando hacer leña de árboles talados. Y con la lección más que aprendida compramos el mejor abono que engorde nuestras ramas para que se nos vea cual bellos frutales del que se asoma el mejor y más refrescante fruto.
Yo me pedí ser un manzano. No me preguntes por qué. Tal vez porque lo planté. Tal vez por su vulgaridad. Tal vez por su popularidad. Tal vez no. Tal vez porque tú compras manzanas. Tal vez porque las compro yo. Da igual. Soy una maldita/bendita manzana. ¡qué más da! Me pedí ser un manzano y ya está. Ahora es tarde para cambiar. Soy un manzano que se amarra a sí misma.
¡Vaya estupidez! Si me aferrara a algo más firme aún, pero no, no había robles en ese momento.

... en fin... es lo que hay.